solo 10 días de Navidad, Cuenca respira el espíritu festivo a través de sus pesebres, una tradición que une a familias, empresas y comunidades en un recorrido que combina arte, historia y devoción.

Este año, la ciudad invita a descubrir una ruta que celebra la creatividad y las costumbres navideñas.

Catedral de la Inmaculada

La Catedral de la Inmaculada Concepción alberga un nacimiento de grandes dimensiones, con figuras elaboradas en cartón y tela. Este pesebre recrea numerosas casas entre luces azules y amarillas que iluminan el espacio con un cálido resplandor.

Destaca la figura de un ángel que parece custodiar la escena. A su alrededor, los Reyes Magos, los pastores, una fuente de agua, una fogata y animales de gran tamaño, como camellos, completan el ambiente, evocando un pintoresco pueblo en vísperas del nacimiento de Jesús.

 

Los visitantes se detienen a admirarlo. Algunos expresan su asombro y otros inmortalizan el momento con fotografías. “Este nacimiento es un regalo para los ojos y el corazón. Me recuerda a mi infancia, cuando toda la familia se reunía para armar el pesebre en casa”, comenta Rosa Delgado, de 73 años.

“Es hermoso ver cómo esta tradición sigue viva y une a tantas personas”.

Iván Rea, jefe de diseño de Cartopel, destaca que la obra ocupa 140 metros cuadrados y alcanza una altura de 10 metros. Con más de 30 años de esta tradición, la compañía ha llevado su arte fuera de sus instalaciones para compartirlo con la comunidad

“El Niño de San Pancho”

En la Plaza San Francisco, los comerciantes han retomado este 2024 la tradición de armar el pesebre tras cinco años de ausencia, debido a la remodelación del lugar. “Nos organizamos entre los 106 comerciantes para retomar esta tradición”, explica María Juana Santillán, presidenta de la asociación “Tejidos Otavaleños”.

“El Niño de San Pancho”, como cariñosamente lo llaman, fue donado hace 15 años por Segundo Barzallo. Se busca dinamizar el turismo en el circuito que incluye el Mercado 10 de Agosto, la Plaza San Francisco, Plazoleta de las Flores y la Plaza Santa, conocida como Plaza de los Hippies.

El pesebre permanecerá hasta el Día de Reyes, junto al tradicional árbol navideño instalado por la Municipalidad. El árbol y los adornos de las casetas funcionan con energía solar, en una apuesta por la sostenibilidad en tiempos de la crisis energética.

“Esperamos que esta tradición atraiga más visitantes y reactive el comercio, que aún se recupera de la pandemia y ha sido afectado por los apagones este año”, comenta Santillán.

Legado familiar

Asimismo, en una vivienda ubicada en la calle Hermano Miguel y Calle Larga, Raquel Andrade, de 96 años, mantiene viva una tradición que comenzó hace más de seis décadas. Cada año, junto a sus hijos, arma un nacimiento con figuras centenarias que han pasado de generación en generación.

“Es una alegría hacer el pesebre. Empezamos desde el 15 de noviembre y rezamos la novena en familia. Es un tiempo de unidad y amor”, comparte María Elena Gárate, hija de Raquel. Las figuras, adquiridas en lugares como el Mercado 10 de Agosto y la Rotary, llenan de color y vida el pesebre, que se mantiene hasta el 31 de diciembre.

Reinaldo Criollo y Gloria Vivar llevan más de 50 años armando el pesebre en el patio de su hogar. Inspirados por tradiciones familiares, recrean escenas que incluyen el viaje de los Reyes Magos, el pastoreo de los animales, la tradición de las ladrilleras y la Plaza de las Flores.

En años anteriores, el nacimiento ocupaba todo el patio de su casa. Sin embargo, este 2024 debido a la crisis energética, ocupa solo 20 metros cuadrados, pero conserva la unión familiar. “Nuestros hijos y nietos participan en los preparativos y ese es el verdadero regalo de Navidad”, comenta Vivar.

Los pesebres no solo reflejan la fe de Cuenca, sino también su identidad cultural. Desde el nacimiento de la Catedral hasta la intimidad de los hogares, cada uno cuenta una historia de amor, esfuerzo y esperanza. (PNH)-(I)

DATO

  • Debido a la crisis energética, este año el árbol navideño de la Plaza San Francisco funciona con energía solar, mientras que el pesebre de la familia Criollo redujo su tamaño.

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