La recaptura de alias ‘Fito’, cabecilla de Los Choneros, fue presentada por el Gobierno como un avance en la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, la fuga casi simultánea de alias ‘Fede’ evidencia que persisten fallas estructurales dentro del sistema penitenciario.

Expertos consultados coinciden en que, aunque el operativo fortalece la imagen del Ejecutivo, las cárceles siguen siendo espacios vulnerables donde operan redes criminales y se requiere una reforma integral.

Radiografía de la crisis en la fuga de ‘Fede’ y la recaptura de ‘Fito’
El Gobierno exhibe la detención de ‘Fito’ como prueba de que recupera territorios dominados por el crimen organizado. Al mismo tiempo, la huida de Fede demuestra que las mafias siguen moviéndose con soltura dentro de las prisiones. Esta tensión coloca a las cárceles en el centro del debate sobre seguridad y gobernabilidad.

 

Las dos operaciones muestran que el Estado avanza en inteligencia operativa, pero tropieza con redes de corrupción enquistadas en el sistema penitenciario. La narrativa oficial de control choca con hechos que subrayan la vulnerabilidad de los centros de rehabilitación social y la urgencia de reformas profundas, según expertos.

 

El poder simbólico de ‘Fito’ y su regreso a La Roca
Daniel Pontón, experto en seguridad, considera que la recaptura de alias ‘Fito’ tiene más un valor simbólico que práctico en la lucha contra el crimen organizado. Desde su fuga, el cabecilla de Los Choneros estuvo bajo presión constante, lo que limitó su capacidad operativa real.

Según el experto, su figura ha sido elevada como cabecilla, pero las estructuras criminales funcionan con dinámicas autónomas y descentralizadas, lo que reduce el peso de un solo individuo en la operatividad cotidiana.

Pontón advierte que ‘Fito’ construyó su influencia desde la cárcel, lo que convierte a los centros penitenciarios en núcleos estratégicos del crimen. A pesar de su reclusión en La Roca, que en teoría es una cárcel de máxima seguridad, el experto señala que allí también se han reportado irregularidades como uso de celulares o atentados, lo que pone en duda el control total.

 

La vulnerabilidad del sistema penitenciario permite que criminales como ‘Fito’ mantengan capacidad de maniobra aun estando privados de libertad.

Reformas institucionales más allá de la militarización
Pontón sostiene que la debilidad estructural del SNAI impide una gestión penitenciaria adecuada. Cree que esta institución fracasó en su objetivo de brindar seguridad y que no responde a una lógica clara de rendición de cuentas.

Por eso propone recuperar el Ministerio de Justicia como rector del sistema, tal como ocurre en países como Colombia o Chile.

El experto cuestiona que las reformas planteadas hasta ahora se concentren en infraestructura y militarización, sin resolver el problema de fondo.

Explica que sustituir al personal penitenciario con exmiembros de Policía y Fuerzas Armadas no garantiza un sistema incorruptible ni eficaz. Considera que las cárceles deben operar bajo una lógica distinta a la policial y judicial, enfocada en rehabilitación social. Para él, insistir en soluciones parciales solo perpetúa un modelo fallido.

 

Triunfo táctico con impacto territorial
Wilson Goyes, director de la Escuela de Riesgos de la UIDE, explica que la recaptura de ‘Fito’ desarticula la coordinación clandestina de Los Choneros y fortalece la presencia estatal en zonas que la banda controlaba.

El especialista sostiene que la operación refuerza la idea de que ninguna estructura delictiva se sitúa por encima de la ley.Goyes añade que la intervención demuestra un progreso claro en capacidades de inteligencia y logística. Para él, el Estado recupera espacios donde el narcotráfico impuso reglas propias y envía un mensaje de autoridad que, si se sostiene, cambiará el equilibrio de poder en la costa manabita y los puertos del Golfo de Guayaquil.

Corrupción y cárceles sin blindaje
El experto advierte que la fuga de ‘Fede’, ocurrida casi en paralelo, expone la profundidad de la corrupción penitenciaria. Sobornos millonarios, uniformes militares y agentes implicados revelan la facilidad con la que los cabecillas compran voluntades y burlan los controles.

 

Goyes señala que el Estado puede ejecutar capturas rimbombantes, pero no asegura un control sostenido dentro de los muros carcelarios.

La infiltración criminal impide que medidas de seguridad tengan impacto duradero y compromete la legitimidad de toda estrategia de mano dura.

Indicadores para evaluar la mano dura
Para medir la efectividad de la militarización, Goyes propone observar la tasa de homicidios en calle y prisión, la frecuencia de motines, la reincidencia de cabecillas, la reducción de disputas por territorio y los niveles de corrupción interna.

Según Goyes, en los primeros cuatro meses de 2025, los homicidios crecieron 58% frente a 2024, con más de 3 000 muertes vinculadas al crimen organizado, dato que para él confirma que la violencia persiste.

 

El especialista recuerda que capturas puntuales no bastan si el Estado no recupera el control territorial de barrios y penales. Insiste en que las cifras de violencia y las auditorías anticorrupción deben transparentarse para validar, o corregir, la política de mano dura.

Reformas estructurales impostergables
Goyes prioriza la depuración y profesionalización del personal penitenciario mediante una fuerza especializada en seguridad carcelaria.

Propone cárceles de máxima seguridad con infraestructura adecuada y un régimen jurídico que permita acciones integrales contra el crimen organizado dentro y fuera de los centros.

Sugiere reforzar la justicia especializada, atacar las economías criminales que operan desde prisión y establecer programas de rehabilitación que reduzcan la reincidencia. Sin estos cambios, concluye, las cárceles seguirán funcionando como cuarteles generales delictivos.

Inteligencia, depuración y mensaje político
Hernán Moreano, experto en seguridad, advierte que ‘Fito’ conservará su jerarquía gracias a la corrupción interna que facilita comunicaciones y negocios ilícitos con el Cártel de Sinaloa.

El analista sostiene que la coordinación entre subsistemas de inteligencia, policial, militar y UAFE, resultó clave en la captura y debe mantenerse para vigilar al entorno del cabecilla y confiscar sus bienes.

Maximiliano Donoso-Muller, analista político, aprecia la recaptura como un logro que mejora la imagen del Gobierno y de los servicios de inteligencia.

Considera positivo que el Ejecutivo procesara de inmediato a los implicados en la fuga de ‘Fede’ y que anunciara la depuración del SNAI mediante el ingreso de policías y militares en servicio pasivo. Para él, la medida apunta a desmontar la influencia mafiosa y a reconstruir un sistema carcelario confiable.

 

La acción inmediata del Gobierno refuerza su mensaje de autoridad
Donoso-Muller destaca que la respuesta rápida del Gobierno frente a la fuga de ‘alias Fede’ fortalece su imagen de control y decisión. Para el analista procesar judicialmente a los implicados en la evasión demuestra que el Ejecutivo no busca encubrir responsabilidades, sino enviar un mensaje claro a la opinión pública.

Esta reacción, según su lectura, refuerza la credibilidad del Gobierno en un sistema carcelario marcado por años de impunidad y complicidad.

El analista también resalta que la recaptura de ‘alias Fito’ ha sido correctamente presentada como un logro de inteligencia y coordinación entre instituciones. Cree que esta narrativa se posiciona con éxito frente a los intentos de ciertos sectores políticos o mediáticos por restarle valor.

 

En su opinión, el Ejecutivo logra capitalizar esta operación como parte de una estrategia sostenida para recuperar el control del sistema penitenciario y enfrentar la penetración del crimen organizado.

La recaptura de Fito refuerza la imagen de autoridad, pero el relato podría cambiar
Andrés Obando, especialista en comunicación política, sostiene que la recaptura de alias ‘Fito’ representa un éxito comunicacional para el Gobierno de Daniel Noboa. Considera que la operación envía un mensaje claro a la ciudadanía sobre la capacidad del Estado para enfrentar a los grupos delictivos organizados.

Sin embargo, advierte que las versiones sobre una posible negociación con el líder criminal, respaldadas por audios en circulación, podrían debilitar ese relato si se confirman nuevos indicios en los próximos días.

 

Sobre la fuga de alias ‘Fede’, el experto señala que su impacto mediático es ha sido menor, debido a que no posee el mismo nivel de exposición pública que ‘Fito’. Aun así, reconoce que el caso generó dudas por la presunta participación de militares, aunque no ha desplazado la atención ni afectado la percepción positiva generada por la recaptura.

Para Obando, mientras el Gobierno entregue resultados concretos en seguridad, la narrativa de autoridad se mantendrá firme, pero advierte que el respaldo ciudadano podría deteriorarse si no se logra una reducción sostenida de la violencia y el crimen.

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