Hace un par de semanas María Eugenia Rodríguez recibió una carta en la que le informaban que a partir del 1 de julio perderá su cobertura de salud del plan esencial con el que ha podido manejar acceder a médicos y especialistas en los últimos años. Junto a ella, unos 450,000 neoyorquinos que gozaban de protecciones de salud quedarán en el limbo debido al recorte de ingresos por parte del gobierno federal y cambios a los requisitos de elegibilidad.

Y en su afán para que se evite una crisis que pueda incluso desencadenar situaciones graves en el sistema de salud, costos extremos y recarga de servicios en hospitales públicos, organizaciones comunitarias de la Gran Manzana están haciendo un llamado urgente a que se tomen medidas desde ya para que el 1 de julio no agarre desprevenidas a las autoridades de salud neoyorquinas.

Además de la avalancha que se avecina en cuestión de cobertura de salud para casi medio millón de beneficiarios del Plan Esencial, otra de las preocupaciones de líderes comunales y defensores de familias vulnerables tiene que ver con los cambios que se vienen implementando para que los neoyorquinos accedan a cupones de alimentos conocidos como SNAP, que tienen a hogares completos con menos acceso a comida.

Así lo aseguró la organización New York Inmigration Coalition (NYIC), que a través de su director de comunidades de salud, Carlos Arnao, pidió a la Legislatura estatal y al Concejo Municipal que en medio de sus cierres presupuestarios para el próximo año fiscal no pasen por alto la crisis que se ve en el horizonte.

En concreto pidió que se dé luz verde a un proyecto de ley del senador estatal Gustavo Rivera que amortiguaría el impacto de la pérdida del plan esencial para casi medio millón de neoyorquinos.

“Estamos intentado empujar que en el presupuesto estatal se incluya el paquete de legislación del senador Rivera para dar cobertura médica para ese grupo, pero el problema es que hemos visto que en general la Legislatura no le han puesto mucha atención al tema de cobertura de la salud y eso nos alarma un poco”, dijo Arnao. “Esperamos que tanto el Estado como la Ciudad en sus presupuestos piensen en la salud pública de la gente. Tengo la esperanza de que van a aprobar algo pero quizá no suficiente”.

El experto en salud mencionó además que si Albany ignora esta necesidad, el panorama no solo para los neoyorquinos afectados sino en general luce devastador.

“El problema no es solo que muchísima gente va a quedar son exámenes médicos ni tratamientos si tienen enfermedades crónicas. El problema es que muchos van a terminar llenado salas de emergencia al último minuto, los hospitales no van a poder manejar eso o muchos no irán al médico y eso va a crear problemas de salud pública y puede crear otra pandemia en la ciudad”, agregó el vocero de la NYIC, quien además mencionó la problemática que se está generando en muchas familias ante la falta de acceso a cupones de alimentos.

“Otro de los problemas es que los nuevos requisitos para quienes no tienen niños menores de 14 y también cambios en la elegibilidad de alimentos dependiendo del estatus migratorio ha hecho que nuestra comunidad tenga miedo. Hay quienes incluso siendo elegibles no quieren acceder a beneficios de comida por miedo”, agregó.

Javier Ramírez Barón, de la organización Cabrini Immigrant Services y de la Despensa de comida de la Iglesia Good Shepherd de Inwood, también pidió a la Legislatura que aumente los recursos para cubrir los recortes a los programas de alimentos SNAP. Al mismo tiempo dijo que por ahora la comunidad está tratando de sopesar las necesidades con apoyo alimentario.

“Estamos respondiendo a la necesidad en nuestras despensas sin requerir estatus migratorio, pero queremos llamar la atención de que con los recortes a beneficios de SNAP a muchos les cortaron los beneficios a la mitad”, comentó el líder del Alto Manhattan. “Un 20% están aguantando hambre y necesitamos que los neoyorquinos expresen su voz, que llamen a los oficiales electos locales y federales y que les pidan que no nos dejen solos. No tenemos por qué pagar el precio de ver a nuestra familias enfermas y con hambre con esta crueldad”.

A pesar de las preocupaciones generadas con lo que se avecina, las autoridades estatales han advertido que las personas afectadas podrán acceder a otro tipo de cobertura de salud, por lo que urgieron a que en medio de la transición, se informen sobre alternativas disponibles. El plan esencial de salud continuará para 1.3 millones de neoyorquinos con ingresos inferiores al 200 % del nivel federal de pobreza.

“Nuestra prioridad es garantizar que los neoyorquinos sigan teniendo acceso a una cobertura asequible y de alta calidad”, afirmó el Comisionado de Salud del estado, el Dr. James McDonald. “Nos centramos en brindar apoyo a las personas durante esta transición y en asegurar que comprendan sus opciones y puedan mantener la continuidad de la atención médica”.

Asimismo, Danielle Holahan, Directora Ejecutiva de NY State of Health, advirtió que en medio de las dificultades que implicará el cambio, el estado hará todo lo que esté a su alcance para ayudar a orientar a los beneficiarios que pierdan el plan esencial de salud.

“Ningún neoyorquino debería tener que elegir entre mantener las luces encendidas y acudir al médico. Nos comprometemos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para apoyar a cada miembro afectado durante esta transición: conectándolos con asistentes de inscripción, garantizando el envío de notificaciones con 90 días de antelación y haciendo que el proceso para obtener una nueva cobertura sea lo más claro y accesible posible”, dijo la funcionaria.

Sin embargo, autoridades estatales reconocen que para los 450,000 neoyorquinos afectados, la transición de la cobertura del Plan Esencial a la de un Plan de Salud Calificado representa un cambio significativo, que afectará sus bolsillos.

“Si bien los inscritos en el Plan Esencial actualmente pagan $0 en primas y enfrentan costos compartidos mínimos, los Planes de Salud Calificados pueden incluir primas mensuales y deducibles más altos”, manifestó el Departamento de Salud.

“Incluso con los créditos fiscales federales disponibles, los inscritos incurrirán en primas mensuales y podrían enfrentar deducibles de miles de dólares antes de que la cobertura entre en vigor”, agregaron.

“Esto ocurre en un momento en que los neoyorquinos ya están lidiando con presiones presupuestarias en el hogar que han llevado las finanzas familiares al límite”, manifestaron con crudeza, tras advertir que “El estado no puede compensar los recortes devastadores, pero está trabajando con las aseguradoras para garantizar que cualquier persona que transite del Plan Esencial a un Plan de Salud Calificado a mitad de año vea su deducible reducido a la mitad”.

Datos

  • 450,000 neoyorquinos perderán su Seguro médico
  • 1 de julio es la fecha en la que perderán la cobertura de salud
  • $0 dólares es el pago actual por el programa Esencial
  • 40% de incremento en costos implicará moverse a Planes de salud a los que califiquen
  • 1.3 millones con ingresos Abajo del 200% del nivel de pobreza no se verán afectados

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