Tras invadir el sur de Líbano y arrasar varias localidades, Israel ordenó este lunes (1.06.2026) bombardear la periferia de Beirut, bastión de la organización radical islámica Hezbolá, y se espera una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
La sesión del máximo órgano de seguridad de la ONU fue convocada a petición de Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, afirmó que «nada justifica la gran escalada en curso en el sur de Líbano».
La ofensiva israelí contra su vecino del norte se produce en paralelo a las negociaciones de Estados Unidos con Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio.
Teherán reiteró hoy, lunes, que cualquier acuerdo con Washington dependerá precisamente de la implementación de un alto el fuego efectivo en Líbano.
Líbano e Israel acordaron una tregua el 17 de abril, pero nunca llegó a respetarse. Israel afirma que su ofensiva en Líbano busca «aplastar» al grupo chiíta Hezbolá -cuyo brazo armado es considerado una organización terrorista por gran parte de la comunidad internacional- que, como aliado de Irán, reabrió las hostilidades el 2 de marzo en solidaridad con Teherán, blanco de la campaña israelo-estadounidense.
El titular de Defensa, Israel Katz, anunció este lunes que el objetivo es establecer en «el área del río Litani una zona bajo control de seguridad del ejército, libre de armas y de terroristas».
Hezbolá, por su parte, continúa lanzando ataques con drones contra posiciones israelíes tanto en el sur de Líbano como en el norte de Israel.
Tras este anuncio, periodistas de la agencia AFP vieron a cientos de familias abandonar la periferia sur, a pie, en moto o en vehículos.
