El reciente incremento en el precio de la gasolina volvió a poner bajo la lupa el sistema de bandas, los subsidios a los combustibles y la capacidad del país para enfrentar un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos y volatilidad energética.
La preocupación ciudadana no es casual. Apenas un mes atrás, largas filas en estaciones de servicio de Quito, Guayaquil y otras ciudades encendieron las alarmas sobre un posible desabastecimiento de combustibles. Distribuidores reportaron restricciones en los despachos y reducción de cupos, mientras usuarios buscaban abastecerse ante el temor de una escasez.
En ese momento, la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador (Camddepe) y varias estaciones de servicio alertaron sobre problemas en la entrega de combustibles y dificultades para atender la demanda. El episodio coincidió con la paralización parcial de la Refinería Esmeraldas y con una mayor dependencia de las importaciones, en medio de un escenario internacional complejo.
Ahora, con el sistema nuevamente estabilizado, el viceministro de Hidrocarburos, Eduardo Racines, en una entrevista con este medio, sostuvo que las medidas implementadas permitieron superar la coyuntura y fortalecer la capacidad de respuesta del sector energético.
Gasolina, combustibles y soberanía energética tras la crisis de abastecimiento
La principal diferencia entre la versión de los distribuidores y la explicación que hoy entrega el Gobierno está en cómo se interpreta lo ocurrido durante los días de mayor tensión.
Mientras las estaciones de servicio advertían sobre limitaciones para cubrir la demanda y los consumidores encontraban dificultades para abastecerse, Racines sostiene que el país nunca enfrentó un desabastecimiento estructural de combustibles.
Según explicó, el sistema continuó contando con producto disponible, pero el incremento de la demanda provocado por la preocupación ciudadana generó presiones sobre los inventarios operativos de determinadas estaciones de servicio.
En otras palabras, el problema no habría estado relacionado con la falta de combustible en el país, sino con la velocidad a la que se agotaban los cupos asignados y los inventarios disponibles en algunos puntos de venta debido al incremento extraordinario de compras.
“Los despachos han venido siendo normales. Lo que hemos hecho es fortalecer los inventarios y controlar de mejor manera la distribución”, señaló.
Tras la crisis de mayo, el Ministerio incrementó los cupos disponibles y reforzó los inventarios tanto en terminales de almacenamiento como en comercializadoras privadas. Como ejemplo, Racines indicó que durante una de las jornadas más recientes se asignaron cerca de 900.000 galones de gasolina Extra y otros 900.000 galones de Ecopaís en la terminal de El Beaterio, mientras que el consumo efectivo se ubicó entre 500.000 y 700.000 galones.
Refinería Esmeraldas reduce la dependencia de importaciones
Uno de los factores que permitió mejorar la situación fue la recuperación operativa de la Refinería Esmeraldas.
Actualmente, la principal planta de refinación del país trabaja entre el 85 % y el 90 % de su capacidad instalada, después de los problemas que afectaron su funcionamiento durante meses anteriores.
El impacto de esa recuperación ya se refleja en los niveles de importación.
Durante la paralización de la refinería, Ecuador dependía completamente del mercado internacional para abastecerse de diésel. Hoy esa dependencia se redujo al 70 %.
En el caso de las gasolinas, la participación de las importaciones pasó de aproximadamente el 65 % al 45 %.
Para Racines, esta mejora representa un avance importante en términos de soberanía energética porque reduce la exposición del país frente a eventos externos y fortalece la capacidad de producción nacional.
“La recuperación de la refinería amplía nuestra soberanía energética”, afirmó.
El conflicto internacional sigue marcando el precio de la gasolina
Aunque el abastecimiento se encuentra estabilizado, la presión sobre los precios continúa.
El detonante principal es el conflicto en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el transporte de petróleo y derivados a nivel mundial.
La escalada de tensiones en esa zona generó un fuerte incremento en los precios internacionales de los combustibles refinados. Según explicó el Viceministro, el precio internacional del diésel ha llegado a registrar aumentos superiores al 90 %, mientras que las gasolinas han superado incrementos del 50 % y el combustible para aviación ha registrado variaciones superiores al 110 %.
Estas cifras corresponden a los mercados internacionales de referencia que utiliza Ecuador para calcular el costo de importación de los derivados y no al incremento que han experimentado los consumidores ecuatorianos en las estaciones de servicio.
La diferencia radica en el funcionamiento del sistema de bandas aplicado a combustibles como la gasolina Extra, Ecopaís y el diésel, que limita los ajustes mensuales y amortigua parte de los impactos externos.
Los datos regionales muestran que la tendencia alcista no ha sido exclusiva de Ecuador. Entre abril y junio de 2026, países como Paraguay, Uruguay y Perú registraron incrementos acumulados del 16,3 %, 15,5 % y 13,5 % respectivamente en el precio del diésel, según cifras de GlobalPetrolPrices.
En Ecuador, durante el mismo período, la variación fue del 4,7 %, una de las más bajas de la región.
Para explicar cómo opera este mecanismo, Racines puso como ejemplo la gasolina Súper, cuyo precio está liberado y responde directamente al comportamiento internacional.
Mientras los combustibles sujetos al sistema de bandas experimentan incrementos graduales, la gasolina Súper refleja de manera inmediata las variaciones del mercado. Entre un mes y otro, su precio aumentó cerca de 90 centavos por galón, evidenciando el impacto que tendrían los combustibles regulados si no existiera un mecanismo de amortiguación.
Según el Viceministro, esa diferencia demuestra que el sistema de bandas continúa absorbiendo parte importante de las presiones externas y evitando que los consumidores enfrenten aumentos equivalentes a los registrados en los mercados internacionales.
Subsidios y precios internacionales convergerán gradualmente
El debate sobre los subsidios a los combustibles sigue siendo uno de los temas más sensibles dentro de la política energética ecuatoriana.
Actualmente, el Gobierno no contempla modificaciones al sistema de bandas.
Según Racines, los análisis técnicos realizados por el Viceministerio muestran que el mecanismo permite una transición gradual hacia precios más cercanos a las referencias internacionales, evitando impactos bruscos para consumidores y sectores productivos.
“El sistema de bandas funciona y no tenemos sobre la mesa ningún plan para revisarlo”, afirmó.
Cuándo podría bajar el precio de la gasolina
La posibilidad de una reducción dependerá de la evolución del escenario internacional.
Las proyecciones que maneja el Viceministerio indican que, si las tensiones en Medio Oriente disminuyen y los mercados recuperan estabilidad, los precios internacionales podrían regresar a niveles previos al conflicto en un plazo estimado de entre cuatro y seis semanas.
En ese escenario, el sistema de bandas actuaría en sentido contrario al actual y permitiría una reducción de hasta el 10 % en los precios regulados.
“Si los indicadores internacionales determinan una disminución del diez por ciento, esa reducción se aplicará”, sostuvo Racines.
Inversión privada para fortalecer la infraestructura energética
Más allá de la coyuntura actual, el Gobierno busca fortalecer la producción petrolera y la infraestructura energética mediante la atracción de inversión privada.
El objetivo, según el Viceministro, es incorporar financiamiento, tecnología y mayor capacidad operativa para incrementar la producción nacional.
Racines insistió en que esta estrategia no implica procesos de privatización, sino mecanismos de cooperación con el sector privado para mejorar la competitividad del país.
Dentro de ese plan destacó la reciente puesta en marcha de variantes temporales en los sistemas de transporte SOTE y OCP, obras destinadas a proteger la infraestructura frente a fenómenos de erosión regresiva y garantizar el traslado continuo de crudo.
En cuanto al futuro de la refinación, el funcionario señaló que Ecuador analiza distintos escenarios técnicos antes de definir nuevas inversiones. Explicó que la industria mundial se orienta hacia complejos de gran escala y alta conversión, capaces de procesar mayores volúmenes con costos operativos más eficientes.
Mientras esos análisis avanzan, el mensaje del Gobierno es que el abastecimiento nacional está garantizado, la Refinería Esmeraldas opera cerca de su máxima capacidad y el comportamiento de la gasolina seguirá dependiendo, en gran medida, de la evolución de un conflicto internacional que hoy marca el pulso de los mercados energéticos globales.
