El 80% de las 300 personas que participaron en un sondeo anónimo de EL COMERCIO dijo que se despierta entre una y tres veces por noche: 108 al menos una vez y 131 entre dos y tres veces.

El 54% duerme solo entre seis y siete horas. Un 33%, menos de cinco. Más de la mitad –78% (235 personas)– asegura que nunca o solo a veces se levanta con sensación de descanso. Este no es solo un problema de sueño. Es un reflejo de cómo se vive, trabaja, come, se conecta y se estresa en Ecuador.

Dormir poco y mal no es inofensivo: abre la puerta a enfermedades graves
Dormir no es un lujo. Es una necesidad biológica fundamental. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) advierte que el sueño insuficiente incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, cáncer. Además de provocar accidentes laborales o de tránsito.

El neurólogo Pedro Schestatsky, con posdoctorado en Harvard, lo explica así:

“Dormir mal o poco durante años allana el camino de enfermedades. Impide que el cerebro realice su limpieza natural, lo que favorece la acumulación de toxinas como la beta-amiloide, directamente relacionada con el Alzheimer”.

Este proceso ocurre a través del sistema glinfático, que elimina residuos del tejido cerebral durante el sueño. Cuando dicho sistema no funciona bien, se produce lo que Schestatsky llama “compresión cerebral”. Según el especialista, se trata de una condición que aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas.

Casi todos usan pantallas antes de dormir. Y eso tiene un costo
El 41% de los encuestados dijo que usa redes sociales o celular antes de dormir (124 personas), y otro 34% ve televisión o series (101 personas). En total, el 92% (277 personas) usa algún dispositivo electrónico en la hora previa a acostarse, ya sea siempre o a veces.

La luz azul de estas pantallas inhibe la producción natural de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. “La exposición constante a pantallas, especialmente antes de dormir, altera los ritmos circadianos y reduce la calidad del sueño profundo, que es el más reparador”, según Schestatsky.

Además, 116 personas (39%) se acuestan pasadas las 23:00, lo que retrasa aún más los ciclos de sueño. La mayoría está en etapa productiva: 261 personas tienen entre 18 y 54 años.

Estrés y ansiedad, grandes saboteadores del descanso
La principal razón por la que no se duerme bien en Ecuador, de acuerdo al sondeo, es emocional.

152 personas (51%) mencionaron el estrés y la ansiedad como los factores que más interrumpen su descanso. Otras 28 personas (9%) mencionaron el uso excesivo de pantallas y otras 28 atribuyeron su insomnio al desempleo o problemas laborales.

La psicóloga clínica Amaranta Mantilla explica que la ansiedad anticipatoria mantiene al cerebro en estado de amenaza, incluso cuando la persona piensa que ya está a salvo.

Este estado de hiperalerta impide que el cuerpo se relaje y duerma. Uno de los síntomas de la ansiedad, añade, son los pensamientos rumiantes y un estado de ánimo bajo también afectan al sueño.

“Las personas con depresión suelen tener bajo en serotonina, neurotransmisor que se transforma en melatonina, la hormona que nos ayuda regular los ciclos de sueño”. Por lo tanto, hay esta correlación alta entre personas con depresión y que no pueden dormir o a su vez duermen mucho, pero se levantan igual cansados.

Dormir mal puede causar o agravar problemas psicológicos
Dormir mal no es normal, aunque sea común. “Afecta directamente la salud física, mental y emocional: puede aumentar el riesgo de enfermedades, alterar el estado de ánimo, afectar la memoria, el rendimiento y las relaciones.

Cuando hay privación de sueño por largos períodos puede provocar trastornos psicológicos, es decir puede ser un síntoma de un problema psicológico o puede causar uno.

El cuerpo y el cerebro necesita dormir bien para funcionar de manera óptima”, advierte Mantilla.

Un dato adicional: 206 personas (69%) afirmaron que no usan ningún tipo de bebida o fármaco para dormir. Esto indica que 31% busca soluciones externas, ya sea por prescripción médica o por su cuenta.

Ecuador, en cuarto lugar, en el ranking regional del sueño
El Worldviews Survey 2025, que analizó la calidad del sueño en 39 países, muestra que Ecuador ocupa el cuarto lugar más bajo en América Latina. Solo el 60% de los ecuatorianos afirma dormir bien con frecuencia, una cifra inferior al promedio global de 62% y que ha caído desde el 65% registrado en 2021.

Los grupos más vulnerables son los mismos que aparecen en el sondeo local: jóvenes, mujeres, personas desempleadas o con menor nivel educativo. “El aumento de los problemas de sueño es una señal de advertencia que no debe ser ignorada”, alertó Richard Colwell, presidente de WIN International Association, que lideró el estudio.

🧩 Dormir bien es una habilidad que se puede recuperar
La buena noticia: el sueño se puede recuperar, y sin depender de pastillas.

La psicoterapia, los cambios de hábitos, la exposición a la luz natural, el ejercicio matutino y la regulación del sistema nervioso son estrategias efectivas, según Mantilla.

Ella recomienda:

Apagar luces al menos una hora antes de dormir
Usar luz cálida en la habitación
Hacer ejercicio en la mañana
Evitar pantallas por la noche
Consumir alimentos ricos en potasio, magnesio y vitaminas del grupo B

Dormir no es una pérdida de tiempo. Es una inversión en salud cerebral y emocional.

El insomnio avanza en Ecuador
Sondeo revela que el 80% se despierta hasta tres veces por noche y la mayoría no logra un descanso reparador.

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