La Asamblea Nacional cerrará 2025 con un escenario político tensionado y con un oficialismo que llega debilitado a un año clave. Aunque el Gobierno de Daniel Noboa plantea impulsar en 2026 cambios a la Constitución, el bloque de Acción Democrática Nacional (ADN) enfrenta una mayoría frágil, un Legislativo fragmentado y un calendario político que condiciona cualquier intento de liderazgo.
Daniel Noboa retomará la vía legislativa para impulsar enmiendas
El presidente Daniel Noboa anunció que impulsará reformas constitucionales mediante enmiendas tramitadas en la Asamblea Nacional, luego de los resultados de la consulta popular.
Noboa sostuvo que su Gobierno ha logrado avances en la estabilidad económica, al señalar que el riesgo país alcanzó su nivel más bajo desde 2019, que se han transferido recursos a los gobiernos autónomos descentralizados y que provincias como Cotopaxi registran un crecimiento en el empleo.
Con base en esos resultados, explicó que insistirá en reformas como la eliminación del estatus de grupo de atención prioritaria para las personas privadas de libertad, esta vez mediante el mecanismo de enmienda constitucional previsto en los artículos 441 y 442 de la Constitución, que permite realizar cambios sin convocatoria a una nueva consulta popular.
Las enmiendas que plantea el Ejecutivo y la vacancia legislativa de fin de año
El Ejecutivo ha anticipado que en 2026 buscará impulsar enmiendas y reformas constitucionales desde la Asamblea Nacional. Sin embargo, el calendario legislativo marca un primer freno: el Pleno entrará en vacancia el 22 de diciembre de 2025 y retomará sus sesiones el 5 de enero de 2026, lo que posterga cualquier discusión de fondo y deja los temas estructurales para un año políticamente más complejo.
A este factor se suma la diferencia entre los tipos de cambios constitucionales. Mientras las reformas parciales requieren 77 votos, las enmiendas constitucionales exigen al menos 101 voluntades.
En el Legislativo, donde el oficialismo apenas ha logrado reunir alrededor de 78 votos en las últimas decisiones clave, el margen para avanzar en transformaciones de mayor calado se reduce.
El resultado es un arranque de 2026 con una agenda ambiciosa, pero sin certezas sobre la capacidad real del oficialismo para sostenerla en el Legislativo.
1. Una mayoría frágil de ADN en la Asamblea Nacional tras la consulta popular de 2025
Andrés Obando, especialista en comunicación política, señala que el balance legislativo de 2025 condiciona directamente lo que pueda ocurrir en 2026. Explica que los resultados negativos de la consulta popular de 2025 para el Gobierno alteraron por completo la planificación política dentro de la Asamblea Nacional.
Según Obando, antes de la votación existía un ambiente de cierre de ciclo, con conversaciones internas tanto en ADN como en la Revolución Ciudadana sobre posibles candidaturas para una Asamblea Constituyente. La derrota del oficialismo aceleró su desgaste político y dejó en evidencia una mayoría frágil.
El especialista añade que esa debilidad se refleja en las votaciones recientes, donde el oficialismo apenas alcanzó 78 votos en decisiones relevantes, como la aprobación de la Proforma Presupuestaria.
Para 2026, advierte, esa mayoría no solo es insuficiente para cambios constitucionales profundos, sino que podría erosionarse aún más con el paso de los meses.
2. Enmiendas constitucionales sin votos suficientes
Obando sostiene que la Asamblea llega mal preparada para tramitar enmiendas constitucionales en un escenario de fragmentación política. Explica que, mientras las reformas parciales requieren 77 votos, las enmiendas demandan 101, una cifra hoy inalcanzable para el oficialismo.
Desde su análisis, ADN apenas completa alrededor de 78 votos y existe el riesgo de que incluso pierda esa mayoría durante 2026. En ese contexto, cualquier intento de modificar la Constitución se convierte en un escenario incierto y altamente riesgoso.
El especialista agrega que, en términos técnicos y políticos, aprobar enmiendas resulta prácticamente imposible sin el apoyo del correísmo.
Por ello, prevé que el funcionamiento de la Asamblea en 2026 mantendrá la misma dinámica de conflictos y polarización que ha marcado los últimos meses, lo que seguirá afectando la imagen institucional del Parlamento.
3. 2026, un año preelectoral y alianzas inestables
El analista político, Maximiliano Donoso-Muller, advierte que 2026 será aún más complejo por tratarse de un año preelectoral. Señala que muchos asambleístas ya piensan en dejar su curul para participar en las elecciones seccionales, una práctica que, según las cifras históricas, suele ser un error político.
Desde su perspectiva, el oficialismo tendrá serias dificultades para mantener y administrar alianzas legislativas estables que le permitan aprobar leyes prioritarias. En ese escenario, las enmiendas constitucionales, que requieren acuerdos de largo plazo, enfrentan obstáculos adicionales.
