A poco menos de un mes del inicio del Mundial de Fútbol 2026, las calles de Jackson Heights y Corona comienzan a respirar ambiente mundialista. En vitrinas de restaurantes, bares deportivos y pequeños comercios de la Avenida Roosevelt ya aparecen banderas, camisetas y promociones alusivas al torneo, mientras comerciantes hispanos se aferran a la esperanza de que el evento deportivo más grande del planeta, les devuelva el oxígeno económico que no encontraron durante las temporadas tradicionalmente más fuertes del año.

Después de un invierno particularmente duro para los pequeños negocios, muchos comerciantes aseguran que las ventas se desplomaron en fechas que normalmente representan alivio financiero, como Navidad, el Día de San Valentín y el Día de las Madres.

Como refuerza el liderazgo de la Asociación de Restaurantes Hispanos de Queens la combinación entre inflación, altos costos operativos, alquileres elevados y el temor de miles de inmigrantes ante las redadas y deportaciones, golpeó con fuerza el movimiento comercial en uno de los corredores latinos más importantes de la ciudad y el país.

“Entre la crisis económica y el miedo a La Migra que ha alejado de los locales a centenares de clientes, los dueños de pequeños restaurantes tienen los ánimos por el suelo. Por eso estamos iniciando una campaña para incentivar a que los propietarios se conecten con esta fiesta de alguna manera. Que ofrezcan algún incentivo, para que la gente vea los partidos en sus locales”, refirió Arelia Tavares presidenta de esta asociación.

Asimismo, esta semana el Concejo Municipal anunció una serie de estrategias para que los beneficios económicos de este evento mundialno se encapsulen en las zonas turísticas de Manhattan.

La expectativa no es menor. De acuerdo con estimaciones del comité organizador del Mundial 2026, la región de Nueva York y Nueva Jersey podría recibir más de 1,2 millones de visitantes y generar alrededor de $3,300 millones en impacto económico durante el torneo. El estadio MetLife, en Nueva Jersey, será sede de varios partidos y de la gran final, lo que convierte al área metropolitana en uno de los epicentros globales del campeonato.

Para comunidades como Jackson Heights y Corona, consideradas un mosaico de la diáspora latinoamericana, el Mundial ha representado por décadas mucho más que fútbol.

En algunas cuadras se respira ambiente futbolístico. La esperanza es que turistas se acerquen a vecindarios como Corona y Jackson Heights. (Foto: Fernando Martínez . Impremedia)

La gran incógnita

En Mundiales anteriores, incluso cuando los partidos se disputaban en otros continentes y en horarios complicados, restaurantes colombianos, ecuatorianos, mexicanos, argentinos y peruanos lograron capitalizar la pasión futbolera llenando sus locales durante semanas.

La experiencia ha dejado ventas récord en bares deportivos y restaurantes familiares, especialmente cuando avanzaban selecciones latinoamericanas.

Sin embargo, esta vez muchos comerciantes sienten que el contexto es distinto.

Aunque el torneo “se jugará en casa”, existe temor de que la crisis económica y el miedo a operativos de ICE, terminen apagando parte de la euforia futbolera en las comunidades inmigrantes.

“Te lo digo honestamente: prefiero no hacerme ilusiones. Claro que vamos a prepararnos cuando jueguen Ecuador, Colombia y México, pero algo me dice que no será como hace cuatro años, cuando esto se desbordó con el Mundial de Qatar. Es increíble cómo el miedo y la situación económica están destruyendo nuestros negocios”, comentó el propietario de un restaurante colombiano en ese vecindario.

Melitón Zapata, es gerente de California sport bar de la Avenida Roosevelt: “Vengan a Queens”. (Foto: Fernando Martínez- Impremedia)

“Vengan a Queens”

Aun así, muchos negocios ya comenzaron a prepararse para el torneo.

Algunos bares deportivos están renovando pantallas gigantes, ampliando sus menús, contratando personal temporal y decorando sus locales con motivos mundialistas con la esperanza de atraer tanto a turistas como a residentes.

“Vengan a Queens. Aquí está el verdadero Nueva York”, expresó Melitón Zapata, gerente de un sport bar de la Avenida Roosevelt quien desde hace semanas trabaja en la ambientación del local.

“Tenemos esperanza de que el Mundial traiga turistas y nos permita equilibrarnos un poco. Todos sabemos la merma de clientes que hemos tenido este año. Aquí hay mucho que comer, disfrutar y vivir. Nosotros nos estamos preparando para ofrecer un excelente servicio”, agregó.

Como Melitón, numerosos comerciantes ya exhiben camisetas oficiales, banderas y promociones especiales para los días de los partidos.

Algunos esperan incrementar sus ventas hasta un 50% durante las semanas del torneo, si logran atraer a aficionados que crucen desde Manhattan o se hospeden cerca del aeropuerto JFK y zonas vecinas.

Tenemos esperanza de que el Mundial traiga turistas y nos permita equilibrarnos un poco. Todos sabemos la merma de clientes que hemos tenido este año. Aquí hay mucho que comer, disfrutar y vivir. Nosotros nos estamos preparando para ofrecer un excelente servicio”

Melitón ZapataGerente de California Sports Bar
En las vidrieras de gran parte de los negocios de esta icónica avenida neoyorquina el tema central es la Copa del Mundo. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Con cautela

Sin embargo, el optimismo viene acompañado de cautela. Economistas y líderes comunitarios advierten que el impacto económico del Mundial podría no repartirse de manera equitativa.

Existe preocupación de que gran parte de las ganancias termine concentrándose en grandes cadenas hoteleras, corporaciones, plataformas de hospedaje y zonas turísticas tradicionales de Manhattan, dejando a pequeños comerciantes de barrios obreros apenas una fracción del enorme movimiento financiero que promete el torneo.

“Los grandes eventos muchas veces generan cifras multimillonarias, pero eso no siempre significa prosperidad automática para los pequeños negocios”, advierten analistas económicos y voceros de asociaciones comerciales, quienes señalan que el reto será lograr que los visitantes crucen el East River y consuman en vecindarios multiculturales como Queens.

Aun así, en corredores comerciales como la Roosevelt, el Mundial ya se percibe como una oportunidad histórica.

En una comunidad donde el fútbol forma parte de la identidad cultural de miles de inmigrantes, comerciantes creen que el torneo puede convertirse en un punto de inflexión tras meses marcados por la incertidumbre económica y el temor migratorio.

La historia del Mundial del fútbol se ha vivido por muchos años sin el temor a nada en la Avenida Roosevelt, en donde las fronteras se desdibujan. Allí puedes caminar tres cuadras y pasar del fervor de la hinchada colombiana al de la ecuatoriana o mexicana.

Es un microcosmos donde el fútbol actúa como el lenguaje universal que une a personas que, aunque vienen de distintos países, comparten la experiencia de ser inmigrantes en Estados Unidos. Solo que en este momento histórico estar en un lugar público se puede convertir en un riesgo.

El dato:

  • 394 restaurantes en la Roosevelt y calles adyacentes inmediatas contabilizó un estudio académico citado por la plataforma DNAinfo, significando uno de los corredores gastronómicos inmigrantes más diversos de Estados Unidos.

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