En un momento en que el uso de dispositivos digitales domina la vida cotidiana de niños y adolescentes, tanto el gobierno estatal de Nueva York como las autoridades federales de salud en Estados Unidos han lanzado mensajes separados, pero en la misma dirección esta semana: los jóvenes deben pasar menos tiempo frente a las pantallas y más tiempo en actividades presenciales y al aire libre.
La coincidencia se produce entre la iniciativa estatal (Desconectarse y Disfrutar Afuera) “Get Offline, Get Outside”, impulsada por la gobernadora Kathy Hochul, y una nueva advertencia de este miércoles del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y la Oficina del Cirujano General, que advierte sobre los riesgos del uso excesivo de pantallas en menores.
Ambas estrategias parten de un mismo diagnóstico: los adolescentes estadounidenses están pasando entre siete y nueve horas diarias frente a pantallas consumiendo contenidos de redes sociales, muchas veces en horarios nocturnos, lo que ha encendido alarmas sobre su impacto en la salud física, emocional y social.
Precisamente ante este escenario que se convirtió esta semana en una alerta nacional de salud pública, la mandataria estatal anunció la apertura de amplias mejoras en Buffalo Harbor State Park, (oeste del estado de Nueva York) presentado por la administración estatal como un modelo del tipo de infraestructura recreativa que busca expandirse en toda la región.
Más que una renovación física, el proyecto es una declaración de política pública.
“Este nuevo y mejorado parque ofrece espacios que ayudarán a que toda la familia pueda ‘desconectarse y salir al aire libre’ en un ambiente divertido, acogedor y accesible”, afirmó Hochul al inaugurar hace unos días las obras.
Nueva York ha venido consolidando en los últimos años una agenda cada vez más activa para limitar el impacto del uso excesivo de pantallas y redes sociales entre menores, combinando medidas regulatorias, campañas de salud pública y programas recreativos.
La administración Hochul impulsó una legislación dirigida a restringir funciones consideradas adictivas en plataformas digitales, prohibió el uso de teléfonos inteligentes en las escuelas y reforzó protecciones sobre privacidad infantil en línea.
Más vida real
Aunque la iniciativa de Nueva York “Get Offline, Get Outside”, tiene un enfoque más recreativo y comunitario, y la advertencia federal adopta un tono más sanitario y regulatorio, los puntos de convergencia son claros: motivar más la vida real.
En Nueva York, el plan de Hochul promueve el acceso a parques, piscinas y actividades al aire libre, junto con inversiones como el programa NY SWIMS, destinado a ampliar infraestructura recreativa y clases de natación en comunidades con menos recursos. La estrategia también incluye retos juveniles de actividades al aire libre para incentivar el alejamiento de dispositivos electrónicos.
En paralelo, el nuevo informe federal subraya que el uso excesivo de pantallas está vinculado a ansiedad, depresión, problemas de sueño, obesidad y dificultades en el desarrollo social, y plantea un conjunto de recomendaciones dirigidas a familias, escuelas, legisladores y empresas tecnológicas.
Señales de alerta
El documento del gobierno federal describe señales de posible uso problemático de pantallas, como irritabilidad cuando se retiran dispositivos, aislamiento social y dificultad para reducir el uso. También advierte sobre riesgos adicionales como contenido inapropiado, desafíos virales peligrosos y exposición a dinámicas de explotación en línea.
En este contexto, la administración estatal de Nueva York ha enmarcado su campaña como una respuesta práctica: recuperar el espacio público, fomentar la actividad física y fortalecer la salud mental juvenil mediante experiencias fuera del entorno digital.
Un debate en expansión
La convergencia entre ambas iniciativas refleja una tendencia más amplia: el uso de pantallas en la infancia y adolescencia ha pasado de ser un tema educativo o familiar a convertirse en un asunto de salud pública nacional.
Mientras Nueva York apuesta por parques, recreación y acceso comunitario como solución inmediata, el gobierno federal enfatiza la necesidad de una acción coordinada entre familias, escuelas, plataformas digitales y legisladores.
El resultado es un mensaje político inusual en su nivel de coincidencia: tanto Nueva York como Washington están diciendo, en esencia, lo mismo: los niños estadounidenses necesitan menos pantalla y más mundo real.
En esta dirección, la doctora Stephanie Haridopolos, directora de Comunicaciones Nacionales de Salud de la Oficina del Cirujano General reitera que los niños están creciendo en espacios digitales que nunca fueron diseñados para su seguridad, y estas experiencias en línea están moldeando cómo piensan, sienten e interactúan en la vida real.
“Queremos que los niños vivan la vida real, no que sean absorbidos por entornos dañinos en línea. Este aviso ofrece la guía que las familias y comunidades necesitan. La historia nos juzgará no solo por las acciones que tomamos, sino por la inacción que permitimos”, resaltó.
Las 7 recomendaciones de las autoridades federales:
- Limitar celulares y dispositivos en escuelas
Reducir o prohibir el uso no educativo de teléfonos y pantallas durante la jornada escolar. - Fortalecer la educación digital
Enseñar ciudadanía digital, seguridad en línea y uso responsable de redes y tecnología. - Establecer reglas en el hogar
Promover límites familiares al tiempo de pantalla y supervisión parental. - Crear espacios y horarios sin dispositivos
Fomentar comidas, actividades familiares y rutinas libres de pantallas, especialmente antes de dormir. - Impulsar mayor protección legal para menores
Avanzar normas más estrictas sobre privacidad, seguridad y protección de datos infantiles en internet. - Exigir cambios a las compañías tecnológicas
Reducir diseños considerados adictivos o manipulativos y facilitar herramientas de control parental. - Ampliar investigación y monitoreo
Financiar más estudios sobre los efectos del uso intensivo de pantallas y evaluar políticas públicas de prevención.
