La muerte de otro adolescente en el metro de Nueva York volvió a encender una alarma que la ciudad no logra apagar: el “subway surfing”, una práctica extrema que consiste en viajar sobre el techo, entre vagones o en la parte exterior de un tren en movimiento. Lo que algunos jóvenes presentan como un desafío o una hazaña para redes sociales, se convirtió en una secuencia cada vez más repetida de accidentes fatales, familias devastadas y campañas oficiales que intentan llegar antes que el próximo video viral.

El caso más reciente ocurrió en el puente Williamsburg, donde un adolescente de 14 años murió y otro joven de 18 resultó gravemente herido tras un presunto episodio de “subway surfing” en las líneas J/M, según reportes locales. El hecho no aparece aislado: ese mismo puente y los tramos elevados del sistema de transporte neoyorquino ya habían sido escenario de otros incidentes graves vinculados a esta práctica.

Qué es el “subway surfing”

El “subway surfing” consiste en subirse al exterior de un tren, generalmente al techo, mientras la formación está en movimiento. También puede incluir viajar agarrado entre vagones o sobre estructuras externas del metro.

No es una conducta nueva, pero en los últimos años tomó otra dimensión por la circulación de videos en TikTok, Instagram y otras plataformas. El riesgo ya no queda limitado al acto en sí: se multiplica cuando la escena se graba, se comparte y se transforma en una forma de reconocimiento entre pares.

La MTA, la agencia que opera el transporte público de Nueva York, lo define como una conducta mortal y sostiene desde hace tiempo una campaña con un mensaje directo: “Ride inside, stay alive”, es decir, viajar dentro del tren para seguir con vida.

Trenes llegan y salen de una estación de metro en el barrio de Coney Island, en Nueva York.
Crédito: AP

Por qué preocupa tanto en Nueva York

Nueva York tiene una red extensa, con tramos subterráneos, elevados y puentes. En esos sectores, el peligro aumenta por la velocidad del tren, la altura, las curvas, las estructuras cercanas, las señales y los espacios reducidos.

Una caída desde un tren en movimiento puede ser fatal. También existe riesgo de golpes contra vigas, túneles, señales o estructuras del puente. Por eso, las autoridades insisten en que no se trata de una travesura ni de una infracción menor, sino de una conducta con consecuencias irreversibles.

Los datos disponibles muestran que el problema se volvió persistente. CBS New York reportó, con datos del NYPD, que siete personas murieron por “subway surfing” en 2024 y que en 2025 al menos cinco personas habían muerto por esta práctica.

El rol de las redes sociales

Reducir el fenómeno a “culpa de TikTok” sería demasiado simple. Pero ignorar el papel de las redes también sería ingenuo.

El “subway surfing” combina varios factores peligrosos: adolescencia, búsqueda de pertenencia, desafío físico, adrenalina, necesidad de validación y exposición pública. Las plataformas no inventaron la conducta, pero sí pueden amplificarla. Un video que muestra a un joven sobre un tren no queda solo como registro: puede funcionar como incentivo para otros.

Las autoridades de Nueva York reconocen ese componente. En 2023, la gobernadora Kathy Hochul, la MTA y el alcalde Eric Adams lanzaron una campaña diseñada con participación de estudiantes, con piezas gráficas, anuncios en estaciones, mensajes en escuelas y contenidos para plataformas digitales. La lógica fue clara: que el mensaje no llegara solo desde adultos o funcionarios, sino también desde otros adolescentes.

En 2025, el estado y la MTA reforzaron la estrategia con una nueva campaña junto a escuelas públicas y el atleta de BMX Nigel Sylvester, buscando hablar el lenguaje de los jóvenes sin romantizar el riesgo.

Qué hacen las autoridades para frenarlo

La respuesta oficial combina prevención, vigilancia y llamados a la comunidad. Además de las campañas en escuelas y estaciones, la ciudad pidió a los neoyorquinos llamar al 911 si ven a alguien viajando fuera del tren.

En 2024, la administración del alcalde Eric Adams informó que el NYPD estaba usando llamados al 911 para desplegar equipos con drones y personal en zonas con más reportes de “subway surfing”. Cuando se detecta a una persona sobre un tren, el objetivo es detener la formación en la siguiente estación y retirarla antes de que ocurra una tragedia.

La MTA también pidió a las plataformas sociales remover contenidos que glorifican la práctica. El punto es sensible: para las familias de las víctimas, cada video viral puede convertirse en una invitación involuntaria a repetir el riesgo.

Trenes llegan y salen de una estación de metro en el barrio de Coney Island, en Nueva York
Redes sociales, desafío viral y búsqueda de reconocimiento: el problema que desvela en NY.
Crédito: Seth Wenig | AP

Una práctica que golpea sobre todo a adolescentes

El patrón que más preocupa es la edad de las víctimas. Los casos reportados en los últimos años muestran una fuerte presencia de chicos y adolescentes. AP informó, tras la muerte de dos adolescentes en Brooklyn en 2025, que las autoridades venían respondiendo con campañas públicas, uso de drones y pedidos a redes sociales para retirar videos que promocionan la práctica.

También reportó que los arrestos vinculados al “subway surfing” habían aumentado, con muchos involucrados menores de edad. No alcanza con tratar cada caso como un accidente aislado. Hay un fenómeno cultural, tecnológico y urbano que necesita ser explicado: adolescentes que se exponen a un riesgo extremo, en una ciudad donde el metro forma parte de la vida cotidiana y donde un video puede circular mucho más rápido que una advertencia.

Qué pueden hacer padres, escuelas y pasajeros

Las autoridades recomiendan no compartir videos de “subway surfing”, aunque sea para denunciarlo, porque esa circulación puede aumentar la visibilidad de la práctica. También sugieren que padres, escuelas y adultos cercanos hablen directamente con los adolescentes sobre el tema, sin presentarlo como una aventura ni como una simple rebeldía.

Si un pasajero ve a alguien fuera del tren, la recomendación es no intentar intervenir físicamente. Lo más seguro es avisar al personal de la MTA, llamar al 911 o reportarlo en la estación más cercana.

El “subway surfing” no es un juego ni una moda pasajera sin consecuencias. Es una práctica que ya dejó demasiados adolescentes muertos en Nueva York. La pregunta, después de cada nuevo caso, no es solo cómo ocurrió, sino qué parte del sistema —familias, escuelas, autoridades, plataformas y medios— puede actuar antes de que otro chico crea que subirse al techo de un tren es una forma de ganar atención.

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