En pocos años, Los Lobos pasaron de operar como una estructura subordinada dentro de Los Choneros a convertirse en una de las organizaciones criminales con mayor expansión territorial en Ecuador. Su crecimiento coincidió con la ruptura del orden criminal que dominó las cárceles y los puertos del país durante la última década. Desde 2021, su nombre aparece en disputas penitenciarias, control de rutas del narcotráfico, minería ilegal y violencia política.

Origen en las cárceles y ruptura con Los Choneros
El ascenso de esta organización no se entiende sin el quiebre interno de Los Choneros tras el asesinato de Jorge Luis Zambrano, alias ‘Rasquiña’, y sin la posterior articulación con redes internacionales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Ese reordenamiento marcó un nuevo ciclo en el crimen organizado ecuatoriano.

De acuerdo con información de InSight Crime, Los Lobos surgieron en el sistema penitenciario ecuatoriano como una estructura que operaba bajo el paraguas de Los Choneros. Su origen se remonta al vínculo entre Wilmer Chavarría Barré, alias ‘Pipo’, y Jorge Luis Zambrano, alias ‘Rasquiña’, líder histórico de esa organización.

‘Rasquiña’ permitió que ‘Pipo’ mantuviera el mando de su propia estructura dentro del esquema general de Los Choneros. Esa estructura adoptó el nombre de Los Lobos. Tras el asesinato de Rasquiña en diciembre de 2020, la relación interna se fracturó y se abrió una disputa por el control del poder criminal.

En 2021, Los Lobos encabezaron una coalición disidente que declaró la guerra al sucesor de ‘Rasquiña’, José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’. Esa alianza incluyó a Los Tiguerones y Los Chone Killers y se autodenominó Nueva Generación.

Guerra carcelaria y expansión territorial
El conflicto estalló en febrero de 2021, cuando un atentado fallido contra ‘Fito’ derivó en jornadas de violencia en varias cárceles del país. Ese episodio dejó 79 muertos y marcó el inicio de una etapa de masacres penitenciarias que se extendió durante los años siguientes.

En 2022, la coalición comenzó a fragmentarse. La separación de la banda R7 desencadenó nuevas matanzas que dejaron al menos 94 muertos en distintos centros carcelarios. En octubre de ese año, Leandro Norero fue asesinado en prisión, en un hecho que agencias de inteligencia policial relacionaron con disputas internas.

Mientras Los Tiguerones y Los Chone Killers restablecieron vínculos con Los Choneros, Los Lobos mantuvieron el enfrentamiento. En paralelo, ampliaron su presencia en territorio nacional, consolidaron redes en zonas estratégicas y extendieron su influencia en Quito.

Vínculos internacionales y conexión con el CJNG
Durante ese proceso, Los Lobos establecieron conexiones con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización mexicana que disputaba al Cártel de Sinaloa el control de rutas hacia México y Centroamérica. Narcotraficantes ecuatorianos como Leandro Norero financiaron la coalición Nueva Generación en ese período.

Autoridades de Estados Unidos y Ecuador identifican a Los Lobos como socios clave del CJNG en el tráfico de drogas. Su control sobre accesos portuarios en ciudades como Guayaquil, Esmeraldas, Machala y Manta fortaleció su rol logístico dentro de cadenas transnacionales.

En 2024, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Los Lobos y los señaló como la mayor estructura de tráfico de drogas en Ecuador. La designación reflejó el alcance que la organización había alcanzado en pocos años.

Posibles escenarios tras la caída del liderazgo del Cartel Jalisco Nueva Generación
El capitán de navío en servicio pasivo y experto en seguridad, Byron Sanmiguel, explica que la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes no genera un impacto automático ni lineal. En estructuras como el CJNG, la figura del líder resulta relevante, pero la red regional y financiera sostiene la operación.

Sanmiguel plantea dos escenarios. En uno, existe una sucesión ordenada que mantiene la cohesión interna del CJNG. Bajo esa hipótesis, las alianzas con grupos ecuatorianos como Los Lobos tenderían a sostenerse por interés económico.

En el segundo escenario, surge una fragmentación interna con disputas entre mandos regionales. Esa ruptura podría afectar la coordinación financiera y logística. En Ecuador, ese contexto podría acelerar disputas por el control de puertos, rutas hacia Centroamérica y dominio carcelario.

Riesgo de reacomodo y avance de otros carteles
Sanmiguel advierte que un debilitamiento del CJNG abre la posibilidad de que el Cártel de Sinaloa intente absorber rutas y operadores en Ecuador. Señala que esa organización opera con un modelo más horizontal y mantiene antecedentes de vínculos con estructuras ecuatorianas.

También considera viable que grupos locales busquen mayor autonomía si consolidan control territorial y logran negociar directamente con proveedores colombianos o compradores europeos. Sin embargo, esa opción implica mayor atomización y violencia impredecible.

Para el experto, la caída de un líder transnacional debilita estructuras en el corto plazo, pero puede incrementar la violencia en el mediano plazo si el Estado no interviene con rapidez en finanzas, puertos e inteligencia penitenciaria.

Fragmentación criminal y efecto en Ecuador
Hernán Moreano, experto en seguridad, sostiene que México entra en una fase de fragmentación criminal similar a la que vivió Colombia en los años noventa. El CJNG funcionaba bajo un esquema de alta centralización y no contaba con una línea sucesoria clara.

Moreano considera que esa ruptura puede generar disputas internas y atomización de estructuras. En ese contexto, Los Lobos, como principales aliados del CJNG en Ecuador, podrían enfrentar tensiones para reorganizar rutas y negocios ilegales, incluida la minería ilegal.

Añade que Los Choneros mantienen cercanía con el Cártel de Sinaloa, mientras que Los Tiguerones y Los Chone Killers operan según conveniencia económica y rutas disponibles.

Guerra por rentas criminales y mutación de economías ilícitas
Moreano proyecta una disputa por el control territorial y por rentas criminales tanto en México como en la región. Carteles como Sinaloa y remanentes de La Familia Michoacana buscarían reposicionarse.

El analista prevé un posible repunte de homicidios y disputas armadas en el corto plazo. También anticipa una reconfiguración del subsistema financiero criminal, con diversificación hacia economías ilícitas como minería ilegal, delitos ambientales, hidrocarburos y tráfico de migrantes.

En ese escenario, Ecuador enfrenta el riesgo de mayor competencia por rutas marítimas y fronterizas. La fragmentación de alianzas puede traducirse en más grupos, más disputas territoriales y nuevas reconfiguraciones del mapa criminal.

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