En su Informe a la Nación 2025-2026, el presidente Daniel Noboa enfocó su discurso para enviar un mensaje que combinó la defensa de resultados y las promesas de ejecución para esta nueva etapa de gobierno, incluyendo un cambio de eslógan e introduciendo la frase: “adelante con firmeza”.
Durante más de media hora, el mandatario insistió en conceptos como “orden”, “avance”, “lucha” y “futuro”, mientras buscó posicionar a su administración no solo como un gobierno enfocado en seguridad, sino también en obra pública, movilidad social y desarrollo territorial.
“Este gobierno ha tenido como única prioridad: recuperar el país para ustedes”, señaló Noboa al inicio de su intervención. Más adelante añadió: “Las palabras se encarnan en acciones, y esas acciones se vuelven en obras, entregas, vidas cambiadas, sueños cumplidos y resultados”.
Para la analista y consultora política Stephanie Macías, el discurso presidencial mostró una estrategia comunicacional que buscó reorganizar la percepción pública sobre el Gobierno.
“Desde una perspectiva comunicacional, el Informe a la Nación no solo buscó transmitir resultados; buscó ordenar percepciones”, explicó. A su criterio, el mensaje combinó “firmeza, ejecución y cercanía” en distintos momentos de la intervención presidencial.
Uno de los elementos que más resaltó fue la construcción narrativa entre seguridad y obra pública. Según Macías, el Gobierno intentó ampliar el eje del relato político más allá del combate al crimen.
“La seguridad siguió siendo un eje importante, pero ya no el único protagonista. Mujeres, educación, emprendimiento, salud y obra pública aparecieron como parte de una narrativa de movilidad social, oportunidades y futuro”, sostuvo.
Aunque el discurso incluyó anuncios y menciones sobre infraestructura, vivienda y salud, la seguridad volvió a ocupar un lugar central dentro del mensaje presidencial.
Noboa insistió en que su administración mantiene una postura de confrontación directa contra las mafias y el crimen organizado.
“A todas las mafias que esperaron ver aquí un presidente cansado, les digo: no claudicaremos”, afirmó el mandatario. También aseguró que su gobierno “no pacta, no se rinde y no retrocede”.
Para el abogado y analista político André Santos, el énfasis en seguridad era previsible, especialmente por el contexto que atraviesa el país y por el protagonismo político que ha tenido ese tema en la actual administración.
“El único ministro que apareció en la presentación del presidente fue el ministro de Seguridad. Muy probable porque es el ministro que más presencia ha tenido en medios”, señaló.
Santos considera que el Gobierno buscó destacar los operativos y las cifras relacionadas con la lucha contra el crimen organizado, aunque reconoció que el principal desafío sigue siendo traducir esos esfuerzos en una percepción ciudadana más amplia de tranquilidad.
“Hay un esfuerzo por parte del Gobierno en materia de seguridad. El problema son los resultados modestos que existen. Definitivamente, lo que busca el pueblo ecuatoriano es llegar a una normalidad total”, comentó.
Durante su discurso, Noboa aseguró que en 2025 se buscará y extraditará a criminales “de ser necesario”, además de sostener que las mafias “no tendrán dónde esconderse”.
Pasar de la crisis a la gestión
Uno de los aspectos que más se repitió durante el informe fue el intento del Gobierno de posicionar una nueva etapa enfocada en ejecución y obras.
“El año de las obras. El año del quinto puente. El año de las soluciones viales”, expresó el mandatario al anunciar proyectos de infraestructura y movilidad.
En esa línea, Macías considera que el Gobierno intenta construir dos narrativas simultáneas: la del combate al crimen y la de un presidente asociado a la ejecución de obra pública.
“La seguridad genera sensación de control; la infraestructura genera sensación de futuro”, afirmó la consultora política.
A criterio de la analista, no fue casual que los segmentos relacionados con seguridad fueran narrados por el ministro del ramo, mientras que Noboa asumiera directamente la exposición de los bloques sobre infraestructura y desarrollo.
“El ‘año de las obras’ no se presentó solo como política pública; se presentó como sello presidencial”, explicó.
El discurso también incluyó referencias a vivienda, salud, educación y programas sociales. Noboa prometió realizar una “mega compra internacional de medicinas” para evitar sobreprecios y combatir mafias dentro del sistema sanitario.
Sobre este punto, Santos señaló que el tema salud reapareció como una prioridad importante dentro del mensaje presidencial.
“La salud es un problema de corrupción y desabastecimiento que existe desde hace años. Ahora lo que va a hacer el Gobierno son compras de gobierno a gobierno para evitar corrupción”, explicó.
El analista considera que, a diferencia de la seguridad, el sistema de salud podría mostrar resultados más visibles en menor tiempo, ya que no depende necesariamente de reformas estructurales complejas.
“Resolver el sistema de salud no requiere mayores cambios constitucionales; es una cuestión de gestión”, añadió.
Discurso corto con mensajes concretos
Otro de los elementos que coincidieron en señalar los analistas fue la extensión y estructura del discurso presidencial.
Para Jorge León, la intervención de Noboa mantuvo la línea comunicacional que ha caracterizado al mandatario desde el inicio de su gestión: mensajes breves, frases directas y búsqueda de impacto comunicacional.
“Es un discurso prácticamente hecho para sacar bytes comunicacionales y aprovechar toda la plataforma gubernamental”, comentó.
León considera que el presidente volvió a priorizar frases de alto impacto político y confrontación antes que explicaciones detalladas sobre la ejecución de políticas públicas.
“El ciudadano está buscando resultados concretos y también pasar del qué al cómo y cuándo se lo va a hacer”, sostuvo.
Durante el informe, Noboa reiteró frases dirigidas contra actores políticos del pasado y sectores que, según dijo, buscan “detener el futuro” del país.
El mandatario retomó una frase vinculada a su padre, el empresario y excandidato presidencial Álvaro Noboa: “Hago mías las palabras de mi padre: adelante Ecuador”. La expresión apareció en el tramo final del discurso, cuando insistió en la idea de “avanzar” frente a quienes buscan “arrastrar al país al pasado”.
“Hoy todo el pasado se junta para detener el futuro”, expresó también el mandatario.
También señaló que la historia del Ecuador “no la van a escribir los que se rindieron”.
Para León, el discurso mantuvo un tono confrontativo, aunque también intentó proyectar esperanza y liderazgo.
Construcción de la imagen presidencial
Macías considera que el Ejecutivo intenta consolidar la figura del mandatario como alguien asociado tanto al control como a la ejecución.
“El mensaje implícito es que la seguridad no depende únicamente de la figura presidencial, sino que existe un equipo operativo y una estructura”, explicó sobre el rol que tuvo el ministro del Interior en los segmentos audiovisuales.
En contraste, señaló que Noboa asumió personalmente la narrativa de infraestructura y desarrollo para conectar su imagen con obras concretas.
“La infraestructura genera una sensación tangible de avance y transformación”, sostuvo.
Por su parte, León considera que todavía existe un reto pendiente en términos de conexión emocional y claridad de ruta política.
“Las prioridades no quedan completamente claras sobre qué se va a hacer y hacia dónde se quiere llevar al país”, comentó.
Al cierre de su discurso, Noboa insistió en un mensaje de resistencia y continuidad.
“Hay esperanza si todos luchamos. Si todos golpeamos como un mismo puño. La esperanza no es un sentimiento, es una decisión compartida… El Ecuador no se salva desde un escritorio ni desde una sola institución. El Ecuador se salva cuando un país entero decide ponerse de pie y avanzar unido”, apuntó el mandatario al cierre de su intervención.



